Objetiva, elegante y con mucho tacto

Esta mañana, leyendo mis sindicaciones me he encontrado con una demostración de que en política se miente. No penséis que soy tan inocente, simplemente que no había visto una demostración tan objetiva, elegante y con tacto desde hacía tiempo. El año pasado escribí una entrada titulada “El dinero es mío y hago lo que quiero” que está muy relacionada.

Verdaderamente no me molesta que se apueste o no por el software libre, o en general, por un conocimiento libre. Lo que me molesta es que se haga política con estas cuestiones. Y mirando la situación desde una perspectiva algo más amplía, el malestar pasa a indignación cuando el dinero público no se gestiona correctamente.

3 thoughts on “Objetiva, elegante y con mucho tacto

  1. Hmmm, discrepo amistosamente Manuel.

    Diría que la demostración es didáctica y clara (hasta elegante). No obstante, para considerarla con tacto, o incluso con objetividad, sería necesario que no se estableciera calificación alguna sobre las intenciones en las declaraciones por parte del sr. López.

    El autor tilda la intervención de mentirosa “Segunda mentira”. Así, aunque había mantenido el criterio de falsedad de lo dicho (correcto), dado que demuestra que las afirmaciones son falsas, esto no era óbice para interpretar que el Sr. López fuera necesariamente un mentiroso. Se da un paso más que entra ya en el campo de la opinión personal.

    De hecho se plantean ambas posibilidades, la mentira o la ignorancia. Lo que sucede es que la primera lleva acarreada una intención por parte de López, mientras que la segunda no.

    La diferencia es sustancial en tanto que a la ignorancia no se le puede achacar intención de mentir.

    Es entonces, que una demostración fáctica (datos) se desliza hacia una declaración de las intenciones del sr. López (interpretación) que no puede ser demostrada: ¿miente o es ignorante?.
    Al entrar en el campo de la interpretación, dejamos el campo de los hechos, nos introducimos en el campo de lo personal y acabamos pues en lo político.

    Quizá por ello, se podrían dejar abiertas las dos opciones (mentira e ignorancia), mutuamente no excluyentes. O incluso, ser totalmente asépticos y dejar la interpretación a la opinión de los lectores.

    Si se entra en ese campo de las interpretaciones, para otorgarle el grado de tacto, sería necesario pulir las formas evitando términos como “mentira” (cosa que definitivamente también toca la política, también la educación, en cuanto a ese cuidado de las formas).

    Obviamente, un político que miente o es ignorante, no lo hace un buen político.

    Tampoco nos chupamos el dedo y en base a nuestra experiencia de otras situaciones del pasado, no estaríamos muy desencaminados en calificar la intervención de “mentirosa” (una opinión, no un hecho demostrado).

    Un saludo y gracias por compartir tus reflexiones.

  2. @Jorge Campo

    Hola Jorge:

    Me quito el sombrero, una excelente respuesta que me ha hecho reflexionar.

    Creo que he cometido un error al no considerar la posibilidad que planteas (la ignorancia). La objetividad venía por las acepciones primera y cuarta que proporciona la RAE del término “objetivo”. Alguien ha cogido un vídeo (información objetiva) y lo ha contrastado con lo expresado en un pliego (información objetiva). Si consideramos la ignorancia, no hay cabida para la mentira porque esta implica ser consciente del hecho.

    Y con respecto a la elegancia y tacto es por distinguirse en las formas. Son muchas las críticas que se leen en la red en las que incluso se falta al respeto y carecen de fundamento.

    Prefiero seguir pensando que se ha mentido porque la posibilidad de la ignorancia me haría dudar de los funcionarios que han elaborado el pliego.

    Un saludo y gracias a ti por colaborar con tus aportaciones

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